La solución de un problema reside en la comprensión del mismo, la respuesta no está fuera del problema, está en el problema mismo. No podremos verlo muy claramente si estamos obsesionados con la respuesta, con la solución. Hoy la mayoría de las personas desean resolver sus problemas sin tener que investigarlos y preferimos que alguna otra persona nos los resuelva. No hay nadie que vaya a resolver ninguno de nuestros problemas, sean laborales, políticos……Hemos de dotarnos, por consiguiente, de mucha energía, pasión e intensidad para mirar y observar como abordarlos, al observarlos con esas actitudes sin mediatización que condicione opción alguna, la solución surgirá clara ante nuestros ojos.
Partiendo de ahí, los “Despedidos de Duro Felguera” aplicamos fundamentalmente tres aspectos:
A.- Admitimos estar despedidos sin opción alguna –expediente aprobado y firmado- y asumimos estar sin solución –nunca antes se había vuelto atrás expediente parecido-.
B.- Luego para tener solución había que dar con la respuesta del problema –no hay problema irresoluble- y ésta estaba en el propio problema –dudar de todo lo que decían sin importar quien lo decía-. Negocio, reforma laboral y sindical e intereses políticos y sindicales. Si se quedaban sin negocio – había que transgredir- el resto caería con él, entonces todos ellos estarían al igual que nosotros sin solución. Problemas complejos se resuelven con soluciones sencillas.
C.- Resistiríamos, si hay resistencia hay conflicto, el conflicto divide, desintegra –incluso los bienes materiales- mientras hay conflicto no hay solución. Llegados a los límites de la transgresión –necesaria para progresar- entenderían que había que resolver el problema.
Aquel momento, el de tener el despido en la mano por primera vez, para los “Despedidos de Duro Felguera”, era muy parecido al de mucha gente hoy. El miedo que producía la total inseguridad, miedo a no tener mañana, la falta de un futuro estable nos atenazaba y atemorizaba como nada antes nos lo había hecho. Habíamos conocido la seguridad, también llevábamos tiempo conociendo la incertidumbre de perderla, entonces nuestra mente creo el pensamiento del miedo, y lo proyectaba del ayer conocido hacia el mañana por llegar y desconocido aún. Pero estábamos admitiendo el hoy y su realidad, lo que era – lo que es- se había hecho inminente ante nuestros ojos, lo aceptamos, entonces al verlo comprendimos que la acción debía de ser instantánea. Si nuestro pensamiento funcionaba en la acción el miedo desaparecía, pero cuando el pensamiento, la memoria, continuaba más allá de la acción en proyección hacia el futuro, aparecían las dudas y regresaba el miedo. Entendimos que la acción instantánea debía de ser cada día y no solo de los despedidos oficialmente, también de sus mujeres integradas como uno más en el colectivo. La mente es inquieta, y en la total e incierta soledad del hogar los pensamientos de ellas crearían el miedo letal que nos destruiría a todos. Porque, es el miedo el que nos hace aceptar los condicionantes, y sin miedo seguiríamos hasta obligarles a negociar con nosotros mismos, seríamos dueños de nuestro destino, solo aceptaríamos lo decidido por nosotros mismos.
Esta fue la clave, esto es lo que queremos transmitir –a la vez que el contenido práctico que ha sido manipulado y censurado en el celuloide- , esto es lo que entendemos que ha de ser aplicado hoy ante lo que está sucediendo y ante la cómplice colaboración de quienes dicen estar autorizados, y, o solo nos ofrecen “dogmas”, que ni ellos entienden ni practican, o intereses partidistas y espurios. Pretenden además, a través de ello, imponernos sus jerarquías.
Todo ello resulta inservible y anacrónico ante la nueva realidad, esa realidad que atisbamos, pero que no acabamos de ver, o mejor, no acabamos de aceptar, y todo por causa del miedo, que es engendrado por el pensamiento del pasado y eso no puede ser la verdad de hoy. Son necesarias ideas no puestas en práctica hasta ahora, para emprender nuevas acciones y así optar por una nueva forma de vida, porque la llevada hasta ahora se agota en si misma. Una revolución mental y bastante radical, es la única solución y verdadera salida a esto que llaman “crisis”. Porque querámoslo o no, este mundo tiene poco que ofrecer aparte de alimento, ropa y techo, además de los placeres con sus grandes desdichas, que nos son ofrecidas e impuestas a través de toda una serie de productos y falacias que hipotecan nuestra vida y nuestra libertad.
Todo lo que está sucediendo en la actualidad parece como un gran problema insoluble. Es como si quisiéramos disolver una piedra de granito en un vaso de agua. La razón fundamental es que no están dispuestos a admitir la verdad, la realidad que es, y por consiguiente las medidas que se pretenden aplicar son las mismas del pasado, es decir esas viejas soluciones que nos han traído este fracaso, no pueden ser validas ante los nuevos problemas y las nuevas realidades. Y todo con el fin de autorregenerar al fracasado y auto-fagocitado capitalismo. Y nos quieren convencer de que “esta dictadura de las formas” aún nos facilitará un cierto estado del bienestar en el tiempo, cuando solo piensan en la regeneración del propio sistema, que se sigue alimentando de más desigualdades y de triturar más personas, en definitiva. Si lo aceptamos, es que seguimos mirando hacia donde no está la verdad.
Hemos comenzado, en estos dos primeros capítulos, por las conclusiones antes que por los hechos ninguneados y/o manipulados –a tratar en capítulos sucesivos-, pero lo hemos hecho con la idea de proponer nuestro análisis, extrapolándolo a lo que hoy acontece, y como una propuesta a discutir, como algo diferente, porque lo impuesto hasta la fecha repite y repite sin avance alguno, más bien está suponiendo una involución en muchos aspectos. A la vez que las distintas organizaciones se mantienen sin aportar nada nuevo, eso si en ellas se siguen perpetuando prácticamente los mismos dirigentes.
Los hombres con poder nunca abrirán la puerta de la realidad.
En el mes de mayo pasado, Antón Saavedra, a través de su “blog”, publicó el capítulo VIII de lo que él ha dado en denominar “apuntes para una historia del movimiento obrero”.
Este capitulo VIII está dedicado al conflicto conocido como: “Despedidos Duro Felguera”, que se prolongó desde el año 1990, cuando comienza claramente a gestarse, hasta el año 1998, aunque algunos flecos no tuvieron solución definitiva hasta el año 2005, curiosamente un año antes de que se estrenase en el festival de cine de Gijón la burda adulteración de esta historia laboral. Los años álgidos fueron el 93 cuando se materializó el despido colectivo de 232 trabajadores, el 94 el de la negociación directa con los despedidos, tras ser invalidado el expediente de extinción de los contratos, el 96 cuando el incumplimiento de una parte de los acuerdos, y año 97 nuevo acuerdo.
La falta de objetividad y de rigor por parte de Antón Saavedra a la hora de abordar este conflicto laboral es considerable. No dudo que Antón Saavedra pueda exponer muchas vivencias y datos de allí donde ha militado y participado ampliamente, solo espero y deseo que con muchísimo más rigor que en el caso de los “Despedidos Duro Felguera”. Sindicato Minero SOMA, PSOE, IU, Grupo Mixto, CSI, y su participación en el apoyo al Gobierno del Principado de Asturias de Sergio Marqués. Espero no haber olvidado alguna organización sindical, política o de responsabilidad de gobierno más. Pero está demostrando subjetividad y comportamientos sectarios al abordar el conflicto de “Los Despedidos de Duro Felguera”, donde apoyó y en un momento dado prestó su que hacer político, pero ni participó internamente, ni conoció in situ lo que se produjo en el origen y posterior preparación, así como la gestión y ejecución del conflicto por parte de los trabajadores.
Tal y como lo expone Antón Saavedra, en este capitulo VIII dedicado al conflicto de “Los Despedidos Duro Felguera”, parece que todo el conflicto se reduce al apoyo de la CSI, al suyo propio y especialmente a la moción de confianza, que se da muy al final del conflicto, y que desarrolla durante más de tres folios. Este capítulo final del conflicto es como consecuencia del incumplimiento de parte de los acuerdos firmados en el 94 y ya afectaba solo a 40 trabajadores. La moción sale adelante con el voto del resto de grupos del parlamento asturiano, fundamentalmente porque estando encerrados en la torre de la catedral de Oviedo nos reunimos con los distintos grupos políticos para que la conocieran y la apoyaran, y porque todos estaban interesados en el desgaste del gobierno de Sergio Marqués, tránsfuga del PP. Estas son las razones de que la apoyasen y saliese, porque las propuestas y mociones que partiesen de Antón Saavedra, por entonces, no tendrían mucho futuro ni con PSOE, ni con IU, puesto que además de considerarle tránsfuga, apoyaba como diputado en el Grupo Mixto el gobierno de Sergio Marqués. La moción de reprobación a Sergio Marques salió adelante, pero Sergio Marqués, que ni compareció cuando esta se celebró, continuó gobernando y nosotros continuamos en la torre de la catedral. Fue importante para nosotros como apoyo y golpe de efecto, pero la solución definitiva no llegaría hasta meses más tarde, acordada en la mesa de negociación del plan de Hunosa firmado en el año 97.
Una conclusión muy importante que extrajimos de aquella moción al Presidente del Principado, es que el Gobierno Asturiano de turno tiene muchas posibilidades de eludir a la Cámara, incluso desoyéndola como fue el caso. Muchos asturianos piensan que su Parlamento tiene gran trascendencia en el Gobierno de Asturias, y sin embargo en la práctica cuenta muy poco y menos en los asuntos de gran trascendencia.
No es entendible ni aceptable esta falta de rigor de Antón Saavedra, y menos algunas de las categóricas sentencias que se permite hacer, con el más que aparente fin de acosar y derribar a quien siendo conocedor como nadie de este conflicto, y uno de los máximos responsables del mismo siempre dio la cara, para explicar abiertamente sin cortapisas todo lo sucedido, incluidas las propias contradicciones del colectivo, los actos transgresores llevados a cabo, los posibles errores y las traiciones recibidas.
Algunos de los móviles parecen evidentes, la amistad de Antón Saavedra con la familia de Lucinda Torre. La periodista que utilizó como proyección personal esta historia, llevándola al cine absolutamente adulterada, y tal y como le interesaba a quien fue responsable –gobiernos del PSOE estatal y autonómico en los año 92 y 93- de los despidos, la violación de derechos fundamentales y de los muchos daños que se llevaron a termino a través de este “conflicto probeta”.
La amistad no puede ser del todo incondicional, máxime cuando esto supone además el apoyo al partido responsable, el PSOE, que en el año 93 pactando con los sindicatos CC.OO. y U.G.T. sesgó importantes derechos de los trabajadores de este país en un momento clave y cuyas máximas consecuencias se están aplicando aún hoy. Sin embargo después, este partido y sindicatos, son criticados y atacados con vehemencia ante otras cuestiones menos claras, esta es la paradoja que más destaca en este errático comportamiento de Antón Saavedra sobre el conflicto de “Los Despedidos Duro Felguera”, y fundamentalmente desde la aparición del film de Lucinda Torre.
Para ello esta chica traicionó la confianza y lo acordado con quienes se lo propiciaron todo, además de haber dado, también, todo por su familia durante el conflicto. Un rosario de aspectos claves y fundamentales han sido ignorados en la película. La “filialización” de la empresa matriz, consentida, aprobada y apoyada desde las instituciones, cuyo objetivo era ir cerrando por secciones o vendiéndolas, como era el caso de los talleres de Barros, con intento de pelotazo incluido. Por entonces Paz Fernandez Felgueroso, actual alcaldesa de Gijón, era Consejera de Industria del Principado, Luis Martinez Noval era Ministro de Trabajo y Antonio Trevín era Presidente del Principado de Asturias. Cuando salen en la película se ensalzan como demócratas que nada tuvieron que ver en tal desmán, o simplemente no aparecen para que no se les relacione. En los capítulos que restan nos centraremos en estos aspectos, dando los datos, con los nombres y sus responsabilidades.
Flaco favor se le ha hecho al movimiento obrero y a la verdad con esta película, este proceder refleja claramente la tediosa metodología seguida por la “izquierda tradicional” desde hace ya años y que nos ha llevado a no tener respuesta, ni alternativa a lo que está sucediendo. No solo no son capaces de respetar los hechos históricos, asumir errores y ejercer la necesaria autocrítica, es que se hace así con conocimiento de causa y piensan seguir haciéndolo.
En la mayoría de organizaciones que “dicen formar la izquierda”, las personas que actúan con lealtad ante los afiliados y que no atienden los dictados del aparato, o que se toman el atrevimiento de opinar con independencia y proponer alternativas nuevas, fuera de los “dogmas de los aparatos” – que es el dogma de quienes los controlan – resultaban y resultan laminadas. Herencia del “Soviet” mal entendido y controlador, la idea de que solo una revolución podía ser la única y autentica –la de octubre del 17- de alguna manera esa “metodología de la conspiración”, donde se confunde organización y “aparato”, en detrimento de la primera, fue heredada y aún pesa en la izquierda europea, tanto en sindicatos como partidos, incluida incluso la Social Democracia. Y todavía se ha llegado a pervertir aún más, al negar la alternancia generacional al frente de las distintas organizaciones, convertidas en aparatos, cosas de la partitocracia y dictadura de las formas.
Parece mentira para Antón Saavedra, hombre experimentado en el devenir de la “izquierda tradicional” de este país, a través de las múltiples organizaciones en que ha militado, y que no haya querido ver lo tendenciosa que es la película de Lucinda Torre. Igual de sorprendente resulta que no haya querido comprender, que tras el conflicto de “Los Despedidos Duro Felguera”, alguien plantease una discusión sobre la necesidad de no perpetuar líderes, y cuando ese alguien crítica la idea mesiánica del liderazgo en que han caído las organizaciones de izquierda, y reivindica que un líder ha de ser por un periodo o proceso determinado, y que después ha de pasar por el proceso de toma de contacto con la realidad desde la base de nuevo, entonces va Antón Saavedra y me acusa de “romper en trizas el movimiento obrero”. Cuando la izquierda entienda y aplique la idea de que cada uno de sus miembros ha de formarse y evolucionar hasta llegar a ser su propio maestro y un líder en potencia, cuando deje de seguir encumbrando “gurús salvadores” desde “aparatos” cuyo fin es poder por poder, puro negocio partidista, y perpetuarse entonces empezaremos a tener una nueva y verdadera oportunidad.
Se expresa también en términos de derrota y victoria, que anacronismo, que error. Otro síndrome en la memoria de la izquierda tradicional, el del derrotismo y la ansiedad por la victoria. Una sociedad, los trabajadores y sus derechos, avanzan, se estancan o retroceden, pero términos absolutistas y efímeros como derrota o victoria pierden por tanto aquí todo tipo de sentido.
Aprendimos a superar la memoria del pasado y a ver la nueva realidad con nuevos ojos y mente no condicionada, lo hicimos todos juntos en asamblea diaria durante años. Pero finalizado el conflicto y resuelto el problema de la necesidad, el propio colectivo demostró no estar cohexionado, y se agota en si mismo. La recuperación de nuevo de cierto bienestar, la comodidad y optar de nuevo por la memoria condicionada de los tiempos anteriores al conflicto, hicieron que una parte del colectivo se olvidara fácilmente de los compromisos adquiridos mientras luchamos en la calle.
El aparente glamur del “felpudo rojo” del cine Jovellanos de Gijón, la vanidad de verse reflejados en el celuloide………, es el colectivo en si mismo el que quiebra ante la trampa tendida en forma de inmortal película, y una parte del propio colectivo aún reconociendo la adulteración de la misma al ningunear hasta más de diez aspectos fundamentales y que otros han sido manipulados de manera calculada y tendenciosa, en favor de quienes autorizaron nuestros despidos, lo acepta diciendo que “es la única película posible” porque la verdad no puede ser expuesta.
Si hubiese querido, como me acusa Antón Saavedra, “guiarme exclusivamente por un afán desmesurado de protagonismo”, lo hubiera hecho de maneras muy distintas. Por ejemplo hubiera aceptado la invitación de ser recibido como un héroe en el estreno del Jovellanos, eso seguramente me hubiera podido habilitar de nuevo para la vida social de sindicato o partido correspondientes, hubiera incluso podido iniciar un peregrinaje de organización en organización siguiendo los pasos de quien me acusa tan torpemente ante estas evidencias, y hubiera dejado de ser un maldito. Pero sobre manera hubiera evitado mucho de lo que desde entonces ha sufrido y sufre mi familia.
No pediremos perdón por lo que nos hicieron (IV)
por Manuel Sánchez Terán
En la España de hoy, según y para quien, los derechos de imagen son pura hipocresía.
El 11 de noviembre de 2006, tras analizar “Resistencia”, denominado película por Lucinda Torre, y comprobar como adulteraba considerablemente el conflicto laboral “Despedidos Duro Felguera”, así como la lucha del Colectivo durante el mismo, un grupo de nosotros expuso a la propia Lucinda Torre la necesidad de modificarla, fundamentalmente para añadir datos y hechos que habían sido excluidos y/o expuestos engañosamente. El colectivo tendría la última palabra finalizada la cinta, ese era el último punto del acuerdo alcanzado en el año 2002, el primero era que fuera un documental.
Pero Lucinda Torre ya se había saltado dicho acuerdo, ignorándolo absolutamente, había vendido los derechos de emisión al ente público RTVE por unos 95.000 euros, y había acordado con el 44 Festival de Cine de Gijón el estreno de la película, sin que el Colectivo supiera nada al respecto.
Tras plantear, una parte del colectivo, introducir aspectos concretos y claves echados en falta, negativa rotunda. Propusimos a continuación estudiar conjuntamente alguna alternativa, ni el mínimo atisbo de intención. Pedimos entonces que, en esas condiciones, nuestra imagen fuera retirada de la película, y se nos ignoró absolutamente.
En los días siguientes, fueron presentados sendos escritos de denuncia, ante Juzgado de Primera Instancia de Gijón y Juzgado Mercantil Nº 1 de Oviedo. Solicitamos la suspensión cautelar, para que no se proyectase la película en el citado festival, petición que no fue satisfecha. A continuación solicitamos, también al juzgado y para que fuera expuesto previo a la película, “la proyección, ab initio, de un texto a través del cual poner en conocimiento del espectador que bastantes de los personajes, interpretes de la película, no estaban de acuerdo con la exposición y narración del conflicto, puesto que no coincidía con la realidad de lo ocurrido”. Tampoco esta petición fue atendida.
De entonces acá ha sido creada la SGAE, que recauda por todo tipo de derechos de autor, algunos casos inaceptables, como cuando lo han hecho ante fines solidarios para tratar problemas de salud, o cuando claramente son obras de la tradicional cultura popular. Mientras, nuestros derechos de imagen, incluso cuatoría, nos siguen siendo negados y tal parece que pertenecen a Lucinda Torre, a los Festivales de Cine donde se proyecta la película y al ente RTVE, o mejor de quien les manda.
Derechos si, pero, según y para quien.
En la asamblea del “Colectivo Despedidos Duro Felguera”, previo análisis de la película, todos confirmamos la falta y/o adulteración de más de una docena de hechos fundamentales. Nos centraremos en los más importantes. Solo con estos es fácil comprobar el escaso rigor histórico de la película, a la vez que aclaran perfectamente el tendencioso fin político de la misma, al sustituir los comprometedores y verdaderos hechos por una estudiada adulteración, que no solo oculta responsabilidades, si no que hipócritamente transforma a algunos de los máximos artífices políticos y sindicales en promotores del dialogo y la solución. Siendo todo lo contrario.
Primero.- Falta en la película el origen, cómo se gesta el expediente, para ello contextualizaremos a Duro Felguera por entonces. Es una empresa matriz, una sola entidad jurídica, con un número importante de divisiones. Duro Felguera con una liquidez de 17.000 millones de las antiguas pesetas, que se diluyen y esfuman en todo este proceso, decide a finales de los 80 principios de los 90 dedicarse más a la financiación especulativa y subcontratación de obra. Comienza a su vez a plantear que la nueva estrategia implicará el cierre de instalaciones y la venta de terrenos industriales, inicios del urbanismo especulativo, y esto le es mucho más rentable que producir y mantener proyectos industriales.
El primer envite para conseguirlo lo plantea con la venta de los talleres de Barros en Langreo. Curiosamente el posible comprador es facilitado por la Consejería de Industria de la entonces Consejera Paz Fernández Felgueroso, hoy Alcaldesa de Gijón. Ahí es nada, una sociedad –Eurometals- constituida con un capital de diez millones de las antigüas pesetas compraría los talleres de Barros y se endeudaría en quince mil millones para desarrollar in situ un proyecto para la aviónica. El 45% de esos quince mil millones era subvención pública a fondo perdido. Un “pelotazo” de unos siete mil millones, habiendo arriesgado diez. Solo el Comité de Empresa y los trabajadores en asamblea parecieron darse cuenta de ello, y aferrándose a un artículo del Estatuto del Trabajador de la época, quien tuviera aquel estatuto hoy, plantearon la defensa de los talleres y denunciaron el falso proyecto y el serio intento de “pelotazao”. Antes de que los trabajadores lo pudiesen demostrar y por consiguiente se viniese abajo todo el montaje, los sindicatos CC.OO. y U.G.T., con gran insistencia de la Consejería de Industria e ignorando el Estatuto del Trabajador, firmaron los despidos y el cierre de los talleres para llevar adelante la operación. A la postre, y al no ceder los trabajadores, todo el montaje se descubrió y se vino abajo.
Ni la más mínima depuración, nadie dimitió, y dos aspectos gravísimos se derivaron de aquello. Primero, el documento firmado por los sindicatos fue utilizado por Duro Felguera como reconocimiento de que había que cerrar los talleres y especialmente gran parte de la plantilla era excedente. Y segundo, conocieron en la negociación que sindicalistas del comité de Empresa debían despedir para poder cerrar los talleres, y así estos aparecieron en la lista del expediente, que además tenía un segundo fin, conseguir laminar la ley de libertad sindical para poder quitarse del medio a los sindicalistas que no estuvieran dispuestos a pactar este tipo de cosas al margen de los trabajadores.
Segundo.- El siguiente paso, tampoco está explicado en la película, fue la “filialización”, consistente en dividir la empresa matriz en filiales que tuvieran entidad jurídica independiente, para después cerrar la deseada y no tener que contemplar toda la empresa en su conjunto. Una vez más se nos dejó solos al Comité de Empresa y a los trabajadores, se autorizó la “filialización” sin atender a lo que suponía, y a pesar que desde el Comité de Empresa insistíamos en ello, ni se nos escucho.
Tercero.- Nada más autorizada la “filialización”, también falta esta explicación en la película, la Duro Felguera presenta la extinción de contratos para dos filiales, Barros –ya entonces Felguera Construcciones Mecánicas- y Felguera Melt, curiosamente en Felguera Melt se acababan de invertir tres mil millones de las antiguas pesetas – con presencia en la inauguración del Presidente del Principado y Consejera- presentado como un proyecto innovador y de gran futuro, y de inmediato nada más se “filializa” expediente y al cierre.
Cuarto.- Falta también en la película, la explicación de cómo CC.OO. y U.G.T. pactan en Madrid, con la Directora General de Trabajo Soledad Cordoba – como ella misma reconoció más adelante- el despido colectivo de 232 trabajadores por primera vez en el país y a la vez la inclusión en la lista de despedidos de los sindicalistas del Comité de Empresa, contraviniendo la ley de libertad sindical, salvando a los liberados para que a posteriori estos tuvieran la representatividad legal de los trabajadores y seguir pactando más despidos programados y más cierres.
Quinto.- Le explicamos a Lucinda Torre de manera insistente, a cámara, todo el proceso e insistimos en este tipo de cosas, y que queríamos un documental que lo recogiera y explicara bien. Le explicamos como durante años hicimos un seguimiento de la situación de la empresa, de investigar y hacer propuestas a Duro Felguera por escrito, años de movilizaciones imaginativas y lúdicas para intentar sensibilizar a los políticos y gobernantes – curiosamente siempre del PSOE durante esas fases y años-. Y de pronto, el Gobierno de Felipe González aprueba la “filialización”, el despido colectivo, el despido de los sindicalistas incómodos, todo acordado con CC.OO., U.G.T. y Duro Felguera. El Ministro de Trabajo el socialista asturiano Luis Martinez Noval, la Consejera que propició la trampa para crear artificialmente los despidos la socialista Paz Fernandez Felgueroso, y el Presidente del Principado que recurre al uso desproporcionado de miles de antidisturbios para imponer como fuera todo esto, el socialista Antonio Trevín.
Sexto.- No solo no lo expone, ni se explica debidamente en la película, si no que se tergiversa en gran medida. El proceso se había ido dando durante los tres años anteriores al despido, claramente premeditado y con conocimiento de causa, por parte de los gobernantes que a la postre lo autorizaron. Esto es muy importante también para explicar y entender las reacciones y actuaciones de los trabajadores tras ser autorizados los despidos, explicado insistentemente a Lucinda Torre y también excluido en la película. Al tener constancia de los despidos, comprobamos atónitos como se hacía impunemente sin ni siquiera respetar derechos fundamentales. Cuatro años después de ser despedidos, el Tribunal Constitucional lo sanciona como “violación de Derechos Fundamentales”. Si durante esos cuatro años hubiésemos estado esperando el citado fallo no hubiésemos tenido ni para vivir, las indemnizaciones habían sido de dos millones de pesetas. La razón de recurrir tras el despido, por parte de los trabajadores, a las barricadas, enfrentamientos con la policía, incluso al sabotaje, fue a la desesperada y sin remedio, porque sabíamos que nos habían condenado sin derechos y para siempre, todo ello tras años de graves engaños. Fue mucho más efectivo y determinante luchar en la calle para recuperar los derechos en ella, que lo mucho hecho hasta entonces por los cauces regulados. Los gobernantes nos obligaron a ello, al no dejarnos salida. Pero estaba prohibido explicarlo y exponerlo en la película, así se nos responde cuando preguntamos al encontrarnos con que no figuraban ni nuestras reiteradas y expuestas razones, ni las muchas imágenes existentes sobre este tipo de mivilizaciones.
Séptimo.- El por entonces Presidente del Principado Antonio Trevín , recurrió a tratarlo como un problema de orden público, con una represión brutal y desproporcionada a través de tres mil antidisturbios. Es presentado en la película como uno de los que se opuso a nuestros despidos y que estaba por una salida negociada. Es especialmente repugnante ver como en la película se entremezclan y confunden las cosas en este sentido, y se deja más que latente la idea de que el gobernante responsable de casi todo es Sergio Marqués, aunque solo intervino en el último capítulo del conflicto, año 97 el encierro en la Torre de la Catedral de Oviedo, porque Sergio Marques se empeñó en que se incumplieran el final de los acuerdos durante su mandato, pero nada tuvo que ver en el pacto de los despidos, la aprobación de los mismos, la violación de derechos fundamentales y como se intentaron imponer por la represión y la fuerza. La tendenciosa manipulación de las imágenes, mezclando las de archivo de época, con la entrevista a Antonio Trevín una vez pasado todo, hacen que quien viendo la película y no conociendo los hechos concluya diciendo que el gobierno de un tal Marqués hizo todo este desmán, mientras se ocultan o esconden los nombres de los verdaderos responsables.
Falta mucho más y con detalles importantes, el proceso asambleario diario solo es mencionado pero no tiene cobertura de cómo funcionaba y operaba, a pesar de las muchas imágenes existentes. Se ha recurrido fundamentalmente a entrevistas y a que se narrase ante la cámara en detrimento de las imágenes reales de la época del conflicto, y se ha hecho con el claro fin de poder manipularlo y darle el acabado y resultado deseado y no el real de los hechos y responsabilidades tal y como acontecieron. Este resumen intenta dar una idea clara de que es lo que se han propuesto hacer con esta película, nosotros pactamos un documental para plasmar la verdad de lo acontecido, y han elaborado una película con la ficción interesada, para que en el tiempo pase a quedar como documento fundamental de lo ocurrido. Así se usurpa la memoria y se adultera la historia hoy
Como se puede entender que transcurridos ya tres años desde el estreno de la película aún no esté comercializada, que sigue yendo a los festivales muy escogidos y donde es fácil asegurarle premio, que quien tiene comprados los derechos de emisión –ente público RTVE- no la haya emitido aún. Resultaría muy interesante que la película estuviera comercializada, y poner en paralelo todas las aclaraciones y explicaciones, así se verían la gran y variada manipulación de esta historia y como lo han hecho. Y además nos ayudaría a conocer importantes claves de este país, en materia laboral y social, entre los años 90 y 98. Y que han sido determinantes a posteriori.
Bastantes de los personajes, interpretes de la película, no están de acuerdo con la exposición y narración del conflicto, puesto que no coincide con la realidad de lo ocurrido, precisamente entre ellos están los dos que acuerdan con Lucinda Torre el documental en el año 2002 y las condiciones a cumplir, estos mismos facilitan a la directora todo tipo de documentación, archivos, incluso imágenes propias. Habiendo intentado proponer una formula de solución antes de la emisión en público, no fueron tenidos en cuenta, pero lo peor es que al pedir no figurar en la película en tales circunstancias no han sido atendidos tampoco.
¿Que pasa con los derechos de imagen, derechos de cuatoría y libertad de expresión? Se continúan conculcando los derechos de determinadas personas, incluso ahora por una película que falsea una parte de sus vidas. Y la misma es incluso premiada desde las instituciones.